AKIHI
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 6 abr 2021
- 2 Min. de lectura
Todos hemos sufrido por no recordar las instrucciones de algo, creo que yo consolidé ese sentimiento a la hora de tomar decisiones tan trascendentales en mi vida. Me empecé a cuestionar ¿Por qué no podemos venir al mundo con instrucciones de lo que debemos hacer desde que abrimos los ojos hasta que dormimos plácidamente en un ataúd, para que los gusanos se alimenten de nuestro cuerpo? ¿Cómo ir de la vida a la muerte? ¿Cómo sobrevivir día tras día y adaptarme al cambio? ¿Cómo debo elegir mi carrera? ¿Cómo debo elegir la universidad?… Entre mil preguntas más que se nos ocurren a los que aún no hemos padecido ningún golpe en la vida. Es como si cada vez alguien te susurrara al oído que hacer, pero lo olvidas al minuto. Ser un joven en esta época de ciencia, tecnología, valores relativos y soledad absoluta, es enfrentar la incertidumbre que tiene la forma de un puente roto en medio del camino. Batallamos con la obligación de construir un imperio sin normas o ayudas, ahí en ese momento, se pone a prueba la fortaleza y resiliencia. Entonces concluyes que es de valientes no rendirse y caminar a pesar de los obstáculos en la travesía, es de valientes disfrutar la plenitud de la vida, a pesar de las adversidades y es de valientes forjar en medio de luchas quién eres y sentirte orgulloso del resultado.

Las decisiones que tomemos en este momento definirán lo que será de nosotros en nuestros postreros días. A los jóvenes del siglo XXI nos correspondió una etapa en donde nos agobia no encontrarnos, ya que no existe derrotero alguno. Poco a poco en medio del desasosiego hallamos personas que nos impulsan a obtener nuestra mejor versión y es gracias a cada experiencia que aprovechamos las oportunidades que nos brinda el destino para aprender y derrotar la debilidad. Porque hay algo seguro y es que los seres humanos somos un manojo de contradicciones y es nuestra tarea lidiar a diario con esa realidad.
Por: Juliana Nuñez Ocampo
Eso es parte de lo emocionante de la vida; que no viene con instrucciones, todo lo vamos resolviendo sobre el camino. Admito que sería mucho más "fácil" y se reduciría al margen de error al mínimo, pero ¿Tiene sentido vivir toda una vida así?
En el 2000 Charly García, que es hoy por hoy mi cantante favorito, se tiro de un 9 piso del Hotel Aconcagua en Mendoza Argentina, el tipo no vaciló, simplemente sabía que tirarse era su misión, y cuando terminó de caer y salió de la piscina vivo a dar declaraciones, era otro, no precisamente renovado, pero ese dolor, esa contradicción frente a la vida lo volvió leyenda, evidentemente sus aportes musicales están muy por encima de la polémica vida privada.
En todo caso, todos tenemos que saltar del 9 piso del Aconcagua, sea con ayuda, con instrucciones, o simplemente por un arranque personal, lo importante es ser consciente del por qué estas saltando al vacío, ¿es tu decisión?, ¿te identificas…
Considero muy valioso su escrito, sus comentarios prevén la necesidad que tiene de interlocutar con la filosofía, las preguntas que hace en su texto, en mi opinión, son referentes para encuentros filosóficos, hoy mas que nunca creo que los jóvenes deben acercarse a la filosofía, antes que a los negocios y en cuanto al manojo de contradicciones que somos, esa es una virtud, tal vez la mejor de las virtudes. Cuando quieras hablamos de algunos criterios filosóficos que debes abordar para que encuentres el camino de la critica con sentido a todo. Abrazos.