Buitre
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
- 1 Min. de lectura

Ella como ninguna otra me ha brindado amabilidad. En ella nace el amor, nace mi paz, nace mi vida. Antes de que se hiciera de noche, pensaba en llamarla y confrontar el rechazo. Oscureciendo se me ilumina la mente y el coraje, para contarle qué ha pasado después de un largo tiempo de discusiones y rechazos.
Al escuchar su hermosa melodía de voz, estimé que aún me atrapa esa voz, lisa pero grumosa, al oírla me atrapó; como si me hubiese visto, hizo que me sintiera tan confiado que tuve el valor de decirle quién carajos era y por qué hice lo que tuve que hacer.
Escuchando la radio, mientras pienso; mientras observo como una mujer se desnuda frente a una webcam, reflexiono acerca de por qué la tuve que alejar. Es porque no la quiero ni quería lastimar, porque lo que amas tienes que dejarlo ir. Aún sin superarla, recuerdo haber pensado lo genial que sería si estuviera a mi lado como pareja; que esos buenos días se convierten en unos omelettes con café y un vino blanco, mirar el amanecer y hablar sobre la vida cotidiana, política, religión y música. Lo que yo considero una buena vida.
Soy un buitre con olor a sangre y la herida abierta. Ahora que no hablamos siento que lo perdí todo, me siento solo, me siento incapaz, pero heme aquí, haciendo sueños que nunca pensé en cumplir y que en esta tusa me hizo salir.
Por: Daniel Cruz
Yorumlar