Cuando
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
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Y cuando vos eras guerra, yo era fuego,
cuando yo era calma, vos tormento.
Porque vos eras todo lo que yo no tenía
y yo era todo lo que vos no eras.
Y yo, que quería tener todo lo tuyo,
Y vos, que querías ser todo lo mío.
Éramos la lucha incansable y eterna, el forcejeo constante por lo que anhelábamos sumido en la paradójica calma de nuestras miradas. De esas miradas largas que escrutaban rostros hasta que no quedaba arruga ni poro sin amar.
La mía era suave y contemplativa; la tuya, pura fiereza desgarradora de nervios, y en medio de esa lucha y de las miradas, de la calma y del forcejeo, aprendimos a amarnos de forma extraña con todas esas guerras, fuegos y tormentos.
Por: Natalia Ulloa
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