La mentira y la verdad
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 23 sept 2021
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―¿Cómo te conviertes en un mentiroso?
Harrison parpadeó―. ¿Cómo te conviertes en qué?
― Un mentiroso ― repitió Aurora. Estaban en la terraza del edificio de la empresa, de cara a la calidez del sol del atardecer―. Siempre me he preguntado cómo las personas pueden mentirte a la cara y salir indemnes. ¿Qué pasa por la cabeza de un mentiroso cuando miente? ¿Alguna vez te lo has preguntado?.
El hombre frunció sus cejas―. ¿Es esta una pregunta con trampa?
―Es una pregunta honesta.
Él la observó; cabello corto sujeto en un pequeño moño, ojos fijos en la taza de chocolate que descansaba en sus manos, el grueso y curtido buzo que siempre vestía cuando bajaba la temperatura, lleno de pequeñas migajas de la tarta de zanahoria que había comido hace unos minutos, junto a otros restos de todo lo que ella había comido.
― ¿Por qué lo preguntas? ―Cuestionó él―. ¿A quién le quieres mentir?
―A nadie ―respondió, sonriéndole con suavidad. Tenues arrugas aparecieron en la esquina de sus ojos―. Pensé que tal vez tú sabrías la respuesta, puesto que has mentido antes.
―Jamás le he mentido deliberadamente a nadie.
―Qué suerte la tuya, pues resulta que mi memoria es muy detallada ―susurró Aurora―. La semana pasada mentiste acerca de estar enfermo para no ir a trabajar.
―Todo el mundo hace eso. No cuenta como una mentira real.
―Yo nunca he hecho eso ―dijo ella, y Harrison le creyó―. Pero, claro, hagamos como que no cuenta. Mhm… ah, le has mentido a tu madre sobre dónde estás. Repetidas veces.
―Esas son mentiras piadosas, Aurora.
Sus ojos estaban en sus anillos. Ella usaba dos: el anillo de matrimonio, y un anillo plateado, regalo de su madre. Harrison intuía, al observarla, que algo le estaba molestando.
Él tomó aire despacio―. Mentir no es fácil. Al menos no lo es para mí. Porque no solo hay que pensar en lo que se dice de manera que sea creíble, sino que también hay que considerar los sentimientos de la otra persona y sus posibles reacciones, para tener un plan de respaldo en caso de que la mentira se descubra.

―Mi esposo me metió los cuernos con otra. ¿Cómo se supone que debo creer que él siquiera se molestó en pensar en mis sentimientos?
Harrison se mantuvo en silencio. Al ser su esposo, no tenía respuesta.
Por: Ana María Lotero
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