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Nuestra historia

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 5 jul 2020
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 5 jul 2020


Esta; esta es nuestra historia. Soy muy joven para conocer realmente qué es el amor: ese placer que sólo algunos pocos son osados en darse el gusto de experimentarlo. Yo conocí al amor, creí conocerlo, pero hoy me doy cuenta de que no fue así.

Nuestra historia es demasiado larga como para ponerlos al día: está llena de aventuras, de caídas, de emociones y sensaciones que sólo los dos conocemos, una historia que en su momento veía imposible que terminara, y hoy es una realidad. Conozco que a nadie le gustaría estar en la posición de estar sometido a un martirio de soportar sufrimiento, inseguridades y discusiones, pero ¿qué sucede cuando el otro no lo ve así? En mi poca experiencia he conocido que las relaciones no son fáciles, mantenerlas es muy difícil, pero su recompensa vale completamente la pena.

El amor es una de las vivencias más complicadas del mundo, el amor es comprensivo, benigno, no es sufrido, no envanece, no se irrita, no guarda rencor, todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta, el amor nunca deja de ser, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Y la verdad es que cuando realmente abunda el amor, no hay excusa o motivo alguno que lo extinga.

La mayoría de las personas no aman, se enamoran. Alcanzar el éxtasis es muy difícil, más no imposible, el amor no es pasajero, es curativo, trae consigo felicidad, pero no todo será siempre color de rosa. Una relación conlleva sacrificio, tiempo, entendimiento, el amor no es mentiroso. La clave de cualquier relación es la comunicación, y el que es carente de ella está condenado a nunca ser comprendido.

El amor desvanece el orgullo, aquel que ama tiene la capacidad de hacer cosas inimaginables por el otro, pero el amor no significa pasar por encima de nosotros mismos, cada uno es líder en su felicidad y su bienestar, pero en el momento que decides compartir parte de tú vida con alguien, no es lo único que existe o que tiene importancia.

Hoy tengo el alma en dos, estoy cansada, confundida y abatida, porque yo creí en el amor, y eso conlleva a creer en las personas, en las promesas, en las acciones y en las palabras: aunque estas se las lleve el viento. Tuve muchos errores, ambos los tuvimos y es normal porque somos humanos, todos los días nos equivocamos, a la larga eso cansa, no vale la pena, y ese es justo el momento en que uno se cuestiona porqué está luchando por algo que te quita la tranquilidad. Es entonces cuando juega la fortaleza y la decisión, sí realmente el amor existe para perdurar y juntos salir del problema, o dejar que este los disuelva a ambos. Aquello que realmente amamos haríamos lo que fuese para no perderlo.

Nuestras decisiones nos definen, nos construyen o destruyen, dictaminan que tan difícil queremos que el camino sea, y hay cosas que demuestran que no hay amor; las cuales puedes encontrar para alejarte y no sufrir… no se puede romantizar la discriminación, el egoísmo, la soberbia, el orgullo, el maltrato, la envidia, entre otras cosas. A su vez, existen aquellas que no radicalizan al punto de tener que dejarlo todo, cosas que sólo serán resueltas en cuanto ambas partes lo hagan, aquél que huya de eso estará condenado a vivir con miedo, el amor es fuerte y valeroso.

Conocí al amor, y hoy ya no está en mí vida porque una situación lo superó, pero estoy tranquila… porque nunca me rendí, siempre amé y me sentí amada, fui completamente feliz, me llegó esta noticia como un balde de agua fría y aún me cuesta comprender sí existen más razones, sí hay alguien más, pero eso no significa que desconozca mí valor, al igual con lo que puedo ofrecer. Sé que esta historia no debió terminar así, sé que tiene solución, que aún hay más; pero la vida nunca se equivoca, y acepto con el corazón en la mano todo lo que sucedió. No sé lo que me depare, sí haya sido un error o algo que será a un mayor bienestar, pero todos nos equivocamos, sé que me equivoqué, y el perderlo todo es la forma más drástica de afrontar la realidad, y sólo el tiempo dirá si realmente el dolor vale la pena, sí realmente eso fue lo que te hizo feliz.

Siempre tendré en mí que fue más las cosas buenas que te di, y para mí valen más que lo malo, el amor perdona, y el amor no es rencoroso. No fue nuestro momento, no lo fue para ti, pero sé que ya mañana ya no lo será para mí, no repetiré los mismos errores y la misma historia, el que te vayas sólo dejará una marca de decepción en mí, no dejarás tu orgullo, y en serio creí que habría algo más, no me arrepiento del cómo me sentí, no me arrepiento de realmente entender que sí eras capaz de dar más, pero sí me decepciona llegar a este punto en el cual todo lo que me hiciste creer, de tenerme en las nubes, bajar rotundamente a ser lo contrario. Y reconozco mis errores, y algo que nunca te dije pero debí hacerlo, es que me perdones por cómo te traté, nunca fue mí intención, siempre busqué hacerte feliz, y estoy segura que tengo la capacidad y disposición para hacerlo.

Me excuso por no lograr ser aquello que creías merecer, por no hacerte feliz y no darme cuenta a tiempo, agradezco porque tú sí me hiciste completamente feliz, hasta hace tan sólo unas horas de desconocer lo que pensabas. Siempre pensé que eras el hombre que Dios quería para mí, pero yo lastimosamente no fui la mujer que él quería para ti. Me diste tranquilidad, y ya he perdido mucho en mí vida y sólo pensaba que está vez sería diferente, al menos no tan rápido, tan efímero, cómo borrar de la nada esa huella, cómo sí no hubiese existido, acepto que no fui suficiente para ti, pero ahora sé que soy más que suficiente para mí misma.


Por: Tatiana Toral


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