top of page

Para: Anastasia, cara de papa amargada

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 8 sept 2021
  • 4 Min. de lectura

“Querida Anastasia, claramente he cambiado tu nombre, porque en primer lugar me parecía un poco aburrido y segundo no podía revelar detalles, eso sería arriesgarme demasiado, además, no es mi estilo”. Si tuviera que escribirle una carta a mí “querida” Anastasia, comenzaría de esa manera, ella si existe, es real, y alguna vez hizo parte de mi vida. La conocí desde que teníamos 4 años, nuestras mamás eran amigas y sus hermanas mayores habían cursado grados más avanzados con mi hermano, pero no voy a contar toda la historia, no es a donde quiero llegar, sería algo irrelevante contarlo. Esto es solo un comunicado, donde descargo mis pensamientos y hago un llamado de atención, ya se darán cuenta a quién y por qué. Siguiendo con mi cortés carta: “Anastasia, cara de papa amargada, eres demasiado cuadriculada y psicorrígida, pude notar que solo vives por y para las notas académicas, no disfrutas la mayoría de cosas porque siempre estás estresada. Sé que ya no somos amigas, porque estás brava conmigo y probablemente con el mundo entero”. Antes de seguir, debo aclarar que el apodo de comida que he decidido añadir, es tan solo un comparativo, una frase más dentro de mi vocabulario, con un explícito propósito de dejar volar la imaginación del lector, y tal vez dentro de mí, muy dentro de mí, una manifestación de pensamientos inconscientes que salen a la luz de vez en cuando. Volviendo al tema: “No entiendo por qué todo lo diferente a ti, te saca de casillas, las correcciones te revientan de la rabia y no soportas las risas de los demás. Anastasia, eres lo que yo nunca quisiera ser. Peleas todo el tiempo, pero no escribo esto para reprocharte todo con lo que no estoy de acuerdo en tu forma de ser. Escribo esto para, en primer lugar, agradecerte, porque gracias a tu compañía y forma de ser, aprendí a ver la vida de la mejor manera, porque yo no quería ver el mundo de la manera en que tú lo mirabas, yo no quería quedarme atrapada en 4 paredes vacías, no quería perderme los mejores recuerdos que hice cuando dejamos de ser cercanas”. Apuesto a que muchos han conocido o incluso tenido una Anastasia en sus vidas, personas que, sin darnos cuenta, lentamente podrían apagar nuestro potencial, nuestros sueños, nuestras ideas. Muchacha cara de brócoli estirado, me dijiste que estudiar artes o comunicación era como estudiar “nada”, tachaste mis sueños de “esas cosas” y te dedicaste a mirarme mal cada vez que hablaba de mis ideas. Escribiendo me he dado cuenta de que cabe la posibilidad de que una Anastasia esté leyendo esto ahora mismo, si ese es el caso, por favor no te alarmes, no comiences a buscarme como loca por Instagram para verme la cara, respira y piensa: ¿soy realmente una Anastasia? Si lo eres, lo siento por ti y por el porcentaje de población en este gran mundo que ha tenido que convivir contigo… Es solo una broma, te pido por favor que sigas leyendo. Continuo: “He contenido muchas cosas que desearía decirte, pero se supone que esto es algo muy cordial, pido disculpas (falsas) por los adjetivos de comida que he utilizado para describir tu cara. Anastasia, gracias, aunque eres insoportable, un poco loca (de mala manera) y aburrida, fuiste el personaje secundario en mi vida que me hizo despertar, abrir los ojos y darme cuenta de que la vida es mucho más de lo que yo creía a mis 12 años que podía ser, fuiste el factor que me hizo sentir incómoda e inconforme, y fue ahí cuando tomé el control e hice lo que tenía que hacer: ser yo”. Claramente, y quiero decirlo, todo el crédito no es de ella (ni siquiera la mitad), mi gran carácter jugó un papel demasiado importante, y obvio yo, como persona. Jamás le desearía a alguien toparse con una Anastasia (o Anastasio, porque también hay Anastasios) en su única, hermosa y salvaje vida. Y si te llegara a pasar (que es muy probable) o te esté pasando, no permitas que se apague tu luz.


En conclusión: “Niña cara de remolacha apagada, espero con toda mi alma, que tú también puedas ser feliz, que puedas aprender a ver las cosas hermosas de la vida, que aprendas a reírte mientras te miras al espejo, que dejes volar tu imaginación, explotar tus sueños y anhelos, que puedas valorarte a ti sin tratar de apagar a los demás. Anastasia, espero que algún día puedas ser tú, sin tanto estrés, sin tantas vueltas, sin tantas quejas, solo tú. Atentamente, yo, Manuela care panela”. Tú, que lees esto, no seas Anastasia, sé tú, sé tus esperanzas, tu propia chispa, sé tu autoestima por los cielos, sé tus alegrías, tus euforias, tus talentos, tu arte, solo sé, porque si eres tú, eres lo mejor que puedes ser.


Pd: Consideré que sería justo despedirme con mi adjetivo de comida, tal vez todos deberíamos llevar uno como: Daniel cara de pastel feliz o Elvis care queso coqueto.



Por Manuela Izquierdo Jacome

コメント


Suscribirse

bottom of page