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Parábola de un Mundo mejor

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 2 Min. de lectura


La noche anterior te dije que prefería mirarte sin decir nada, y no porque me canse de divagar a tu lado sobre políticos de papel en mundo de pirotecnia, o del porqué para estar en armonía es preciso un cero no ser.


Es solo que el silencio en medio de la estridencia de nuestras vidas, me deja mirar con atención las cosas que intento recordar para no ser una víctima inocua de la amnesia selectiva, que amenaza con robarse los mejores recuerdos de la historia que empezó y a la que no le veo ánimos de acabar.


Tu amor que de día se moldea fiel a lo que nos une, a lo que nos reaviva, a lo que nos empuja a permanecer en esta fase de la existencia; en la noche toma forma completa, con sus abstractos aromas de sábanas oliendo a sudor mutuo y la promesa de una aventura lumínica asegurada.


Y a veces no podía ver la luz, y si el norte se hacía incierto sin una vela con qué navegar, cuando no era nada más que un nombre en la lista de naufragios inminentes…


Tu amor hizo de la luz un faro y de la ausencia de la vela el viento propicio para el buen a-mar.

Tu amor ajustó mi pincel y preparó las pinturas, para que así los dos entre trazos y salpicaduras nos perdiéramos en imaginarios fantásticos colgados en la pared.

Tu amor me dio una voz para escribirte un repertorio de canciones aún sin cantar.

Tu amor colmó de razones mi pluma llena de polvo que inerte aguardaba en un rincón.

Por eso, por vos estaré dispuesto a cruzar la línea final, porque tu amor es la parábola de un mundo mejor.



Por: Jose D. Londoño

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