Un beso inesperado
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 15 mar 2022
- 2 Min. de lectura
Poco a poco se fue acercando a mí, lo sentía muy cerca pero hacía como si no pasara nada… Seguimos platicando sobre nuestras vidas o de cualquier tema relevante...
Me recosté en una reja con la chaqueta de él en mis manos, ya que la atmósfera lo requería. Poco a poco se me acercaba. Lo sentía bien cerquita mío, sentía su calor hacia mi; y me hacía la boba y le hablaba de alguna cosa, miraba hacia otra dirección, pero él aun así no me dejaba de observar...
Hasta que sentí ese deseo de voltear. Lo hice, y él estaba mirándome fijamente y sin pensarlo… ¡Me besó!
La primera vez que lo hizo, le pregunté: “¿Y qué fue eso?” Pregunta que no me respondió y continuó en el beso... Seguido de ello no pregunte más y no hablamos del tema. Le dije: “Vamos”.
Llegamos al bloque, y a ambos nos requerían de vuelta...
Estando ya en el primer piso, previo a subir a la casa, hablamos por unos minutos... Él me miraba como la primera vez, me rozó la cara suavemente, y ambos nos miramos. No pasó mucho, fueron unos segundos y nos besamos por tercera vez pero… ¡¡Ahhh!!
Este beso fue diferente. Yo coloqué mis brazos alrededor de su cuello, y él puso sus manos en mi cintura.
Estando tan cerca, nuestras gafas se encontraron ocasionando que las de él se cayeran. Paramos medio segundo y dije sonriendo “¡Las gafas!”. Él solo asintió... Seguimos el mágico beso pero teníamos que subir a la casa de nuevo. Duramos unos minutos y cesó...
Le quité la gorra y le dije:
“Vamos”.
Acto seguido golpeé la puerta. Uno de sus primos dijo antes de abrirla:
“Silencio que llegaron los muchachos”.
Entramos, y no había ni uno solo que no nos dirigiera la mirada deseosa de respuestas.
Por: Nataly Jiménez.
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