En la madrugada -1:00 am aproximadamente- del día 07 de agosto del año 1956, la ciudad de Cali, Colombia, se levantó con una desgarradora noticia: una explosión devastadora que dejó a toda población consternada por la magnitud de esta misma ‘’La mayoría no entendía que los había despertado de esa manera tan abrupta‘’ (Vallejo, V, 2016, p1). Las personas que se apresuraron a salir a las calles para saber qué era lo que había sucedido se quedaron estupefactos al ver la oleada de humo que cubría a la ciudad, la explosión tan grande que hasta el municipio de Palmira aledaño a la ciudad de Cali tuvo pequeñas consecuencias. La causa de esta gran tragedia que dejó más de 400 víctimas y más de 2000 heridos, proviene de 10 camiones cargados de dinamita los cuales venían de la ciudad de Buenaventura e iban dirigidos a la ciudad de Bogotá, exactamente al Ministerio de obras Públicas, donde serían utilizados para apertura de nuevas carreteras en los departamentos de Antioquia y Cundinamarca.

Las razones por la cuales explotaron 7 de los 10 camiones aún siguen siendo desconocidas, estos camiones se encontraban en las instalaciones de la III brigada del Ejército Nacional por motivos de seguridad, más precisamente en la calle 25 con carrera 2 y 3, cerca del cementerio ‘’ En lugares como la Plaza de Caicedo, como iglesia de San Nicolás, en el barrio del mismo nombre, en la iglesia de Santa Rosa del centro histórico de la ciudad vieron pedazos de piernas y de dedos de la mano…’’ (Vallejo, V, 2007, p2).
Esta noticia fue conocida a nivel internacional por medio de la radio, la prensa y todos los medios de comunicación que pudieran dar cuenta de la tragedia tan inmensa que representó este evento aunque muchos de estos medios debían limitarse a la versión oficial que expide la jefatura militar y civil del Valle del Cauca, pues esta era la encargada de informar lo que se podía y de impedir que saliera a la luz lo que no, pues se vivía en la censura de prensa del siglo XX; este acontecimiento es considerado como la tragedia más grande en Latinoamérica por causas no naturales y la más terrible en la historia de Cali ‘’Era la tragedia más grande ocurrida en Colombia y no se tenía noticia de algo similar en el mundo a no ser la tierra arrasada por los bombardeos de la recientemente pasada guerra mundial’’ (Ayala, C, 2000, p1) y que se espera no sea superada. La repercusión que tuvo a nivel internacional fue de gran utilidad puesto que las ayudas de todos lugares no tardaron en llegar, como las casas de zinc originarias de Canadá que albergaron a los damnificados y que dieron inicio al barrio Aguablanca, los homenajes también se hicieron notorios como el del músico Nano Molina que escribió e interpretó la canción ‘’Lamento caleño’’.

El pueblo caleño se unió, cientos de personas se ofrecieron como voluntarios en las distintas autoridades a cargo de los rescates para lograr que el número de víctimas no ascendiera a medida que pasaban las horas en la sucursal del cielo. Los daños estructurales, aunque menos importantes que las víctimas, también representaron un gran impacto sobre todo para las familias que tenían sus hogares en zonas aledañas del sitio de la explosión; se tiene estimado que fueron 41 manzanas destruidas, 32 manzanas semidestruidas y de 10 más afectas a pequeña escala que representan grandes pérdidas materiales y que significó una gran inversión para lograr restaurar estos lugares.
La historia de la ciudad Santiago de Cali acababa de cambiar, sin duda este fue un suceso que marcó un antes y después, no solo por la magnitud de daños estructurales que sufrió la ciudad, sino más bien por las pérdidas humanas que tiñeron la ciudad de un gris y de un luto que siguen vigentes en nuestros días, representado con una cruz blanca en el sitio de la explosión donde en la actualidad aun personas se reúnen para rendir homenaje a todas las víctimas.
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