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Un lugar de memoria y resistencia

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 4 Min. de lectura

El Parque Monumento, ubicado en el municipio de Trujillo Valle “se hizo con el fin de rendirle culto a la memoria de las víctimas de la Masacre de Trujillo, a fin de que los hechos violentos que llenaron de tristeza a este pueblo, no se repitiera en las nuevas generaciones”, manifiesta el señor Nelson. El financiamiento para su construcción, inicialmente sería del Estado, pero este solo dio el terreno y las bases de los osarios; fue el aporte de la CIJP (Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz), el Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”, la Amnistía Internacional de Holanda y de pequeñas organizaciones populares, quién posible la construcción.


Entrando al sitio, hay un muro de piedras donde están plasmados los nombres de las víctimas del conflicto, realizado por algunos estudiantes que prestan labor social del Instituto de Nuestra Señora de Asunción de Cali. “Es una forma de familiarizarse con el lugar, escribiendo los nombres de estas personas, como manera de recuperar la memoria y traerlos al lugar”, cuenta el guía del sitio John Leider. Siguiendo el camino, se halla el Árbol Chilito en memoria a la matriarca Alba Mery Chilito, quien era la jardinera voluntaria del parque y fue asesinada por paramilitares en 2013.



Después, se encuentra el Sendero de la Memoria, donde se recoge la ola de violencia que azotó al país: 25 hechos violentos explicados en retablos. En este tramo, está ubicado el pozo llamado “Me sacaron la piedra”, el documentalista Rodrigo Grajales, asemejó el nombre con la frase del diario vivir de los colombianos para expresar algo que anda mal.

Continuando el recorrido se encuentran los osarios, construidos entre 2000 y 2002 por el arquitecto Santiago Camargo; en la parte superior hay una escultura hecha en barro, que representa el último recuerdo que tienen los familiares de las víctimas, “Fabiola Lalinde y Adriana Lalinde, madre e hija, fueron las artistas que nos acompañaron”, manifiesta la hermana Maritze. Las víctimas registradas de esta masacre son 340, pero en el momento que se construyeron los osarios solo habían denunciado 235 personas.


Al llegar a la cima de la montaña, está el Mausoleo del padre Tiberio, quien fue asesinado por ser un gestor social e impulsar el cooperativismo entre los campesinos y sectores menos favorecidos de la región. Enseguida está la Ermita, un lugar de reposo que conserva la memoria de las personas que por su vocación espiritual dieron la vida por sus familiares. Además, el guía John Leider hace una pequeña reflexión en el lugar y manifiesta: “es poder escuchar: ¿para usted qué representa este lugar? Más que uno lo exprese como guía o como persona conocedora de la transformación del lugar, es conocer que significa eso para el visitante”.



Y pareciera que la naturaleza de este parque, supiera el objetivo de lo que está construido entre ella. Esto se dice por el árbol denominado “Sombra del Amor”, dos árboles de guama que desde muy pequeños se entrelazaron dándose un abrazo. En el presente, se murió uno de los árboles, pero éste ya ha sido reemplazado.


Al otro lado, está el Muro Internacional del Amor, que fue creado en el año 2002 por el kurdo Hoshyar Saeed y apoyado por la Amnistía Internacional de Holanda. Es de forma circular, lo cual representa igualdad, pluralidad y libertad, “parece el vientre de una madre, porque guarda vida”, dice John Leider. La obra tiene una cerámica tallada que hace referencia a particularidades de la cultura y siete placas que hacen alusión a los movimientos de resistencia.


A su alrededor, está el área que se denomina “La memoria camina en América Latina”, allí está escrita en retablos la memoria histórica de las víctimas de Guatemala, Chile, Salvador, Nicaragua y Argentina. En este espacio, hay una frase muy contundente que dice “Prohibido olvidar: la memoria transforma el dolor en esperanza, la muerte en vida y la impunidad en justicia”. Ya bajando la montaña, se pasa por el Sendero de Mártires, que consiste en el reconocimiento de las personas que dieron la vida por Trujillo. También, un monumento realizado en el año 2016 por el Ministerio de Cultura en honor a los desaparecidos de esta masacre.


El recorrido termina en el salón edificado en el año 2005 “Memorias y Palabras de Dignidad”, para visualizar lo que denominó AFAVIT como “Galería de la Memoria”, inaugurada en el año 2009 como reparación simbólica del Estado; en este espacio se encuentra biografías, fotografías, archivos de prensa, pirograbados, dibujos, bordados a mano, escritos por parte de las familias víctimas y poemas. Al lado está el Oratorio Padre Tiberio, apoyado por la Acción Verapaz de los padres Dominicos. Cabe resaltar que, todo el parque está lleno de flores en representación a la esperanza que tiene cada una de las mujeres que luchan a diario con el dolor irremediable.



El Parque Monumento es un reconocimiento a Trujillo y una reparación simbólica. Este municipio no solo reconoce a sus víctimas, sino, a las de todo un país. “Nosotros no solo queremos que no se repita en Trujillo, sino en todo el mundo estos eventos violentos, que ya eran política de Estado”, dice Aldeneider. Para los familiares de las víctimas de la Masacre de Trujillo, este lugar se ha convertido en una válvula de escape a la tristeza por medio del arte, que les da la posibilidad de no quedarse llorando en el lamento.



Por: Laura Duarte

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