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Y la lucha continúa

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 5 Min. de lectura

Siempre he estado muy agradecida con los profesores, pues son ellos quienes me han brindado su conocimiento para mejorar cada día como persona. Me indigna saber que ellos han tenido que enfrentar una lucha constante con el gobierno de paso, para que les “den” garantías. Seguramente los que empezaron esta contienda, no verán los resultados porque ya habrán muerto. En un gobierno como el que tenemos o hemos tenido, la inversión en la educación pública no ha sido un factor relevante, sabiendo que nuestros representantes están allí por toda la formación que le brindó un maestro y, digo “nosotros” porque queramos o no, son ellos quienes tienen la voz del pueblo colombiano.


Esta lucha se ha visto inmersa de paros nacionales convocados por FECODE (Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación), fundada en 1959, la cual cuenta en la actualidad aproximadamente con 300.000 docentes afiliados. Yo como estudiante de una institución pública, siempre había querido participar en uno, hasta que por fin, papá me dejó ir a Cali a una movilización pacífica el 1 de junio del año 2016, cuando tenía 15 años y cursaba décimo grado. Recuerdo que el bus en el que viaje desde Andalucía, iba lleno de profesores; llegamos a la Fuente Libanesa, lugar donde comenzaría la marcha con destino a la gobernación.


Las principales razones del paro eran dos: Fiduprevisora, la entidad que administra los recursos de la salud del magisterio, no estaba pagando a los operadores y el reclamo del no pago de las deudas producto de los escalafones, horas extras, cesantías y pensiones, entre otras. Con dos carros que llevaban parlantes de sonidos para dirigir los cantos, pitos, pancartas de los sindicatos de los municipios del departamento y gorras para el sol, empezó la marcha. Solo habíamos caminado 260 metros y a la altura de la estación del MIO Las Américas, nos vimos interrumpidos por agentes del SMAD que atravesaban la calle de lado a lado para no dejarnos pasar.


A los que se atrevieron a continuar, les lanzaron gases lacrimógenos, causando una ceguera temporal en unos y a otros se les venía la sangre por la nariz; eso sin contar que un maestro fue golpeado con un gas de estos, ocasionandole heridas en su rostro. Mientras esto pasaba, por medio de los parlantes decían “maestros no nos dejemos provocar, esta es una movilización pacífica, sigamos adelante”. No es justo, aunque no los culpo, al fin y al cabo, solo cumplen órdenes de sus superiores. Pero esto no fue motivo para desistir, algunos docentes dieron la vuelta manzana y otros pasaron a la orilla de los locales comerciales, pues ellos no pueden atentar contra estos establecimientos.


No lo podía creer, cómo es que este gremio tan importante para el país se ve obligado a pasar por todo tipo de cosas para que se le cumplan con lo más mínimo, el derecho a la salud. La marcha continuó con miedo a que más adelante volvieran a enfrentarnos, menos mal no fue así; llegamos a la gobernación y nos concentramos replicando las barras hasta el mediodía que finalizó.


Claro, los medios de comunicación no mostraron nada de lo anterior, solo sacaban en sus titulares que más de 8 millones de niños y jóvenes están en sus casas por el paro del magisterio, algo terrible para los padres que no resisten a sus hijos en casa, pero si o si, son los profesores quienes se tienen que acoplar quieran o no, a ellos. Siempre este tipo de acontecimientos se ha visto censurado por el cuarto poder con sus intereses políticos.


FECODE, cuenta con un sindicato en cada departamento. En el Valle del Cauca, está el SUTEV, creado en 1984 como fusión de otros tres sindicatos para los educadores que estaban vigentes en ese entonces, llamados ACPES, CENEDUCADORES y UMAVALCA, de esta manera, se unificó el magisterio vallecaucano. Sin embargo, para el año 2015 nace un nuevo sindicato, reconocido como ASIEVA que surge de las inconformidades de lo acordado entre FECODE y el Ministerio de Educación en este mismo año. Los docentes afiliados en su mayoría son 1278. Cabe resaltar, que este último no pertenece a FECODE.


Así se llaman los profesores que están bajo el decreto 1278 del año 2002, el cual establece que “son profesionales de la educación las personas que poseen título profesional de licenciado en educación expedido por una institución de educación superior; los profesionales con título diferente, legalmente habilitados para ejercer la función docente”, es decir, no tiene que ser necesariamente licenciado para poder ejercer esta profesión. Desde mi perspectiva, esto influye en la manera de llegarle al estudiante, ya que es de suma importancia tener pedagogía, lo cual no garantiza que el alumno aprenda.


Por otro lado, para poder entrar al magisterio, los 1278 deben ganar un concurso y depende del puntaje obtenido, ellos son clasificados en un ranking. Luego, de acuerdo al orden seleccionan la plaza que esté disponible en la convocatoria para trabajar. De igual forma, los docentes 1278 deben presentar una evaluación anual ante el rector del establecimiento público donde labora; ganando la evaluación puede darle la posibilidad de ascender en el escalafón docente; de lo contrario, “el docente que obtenga una calificación inferior al sesenta por ciento (60%), la cual se considera no satisfactoria, durante dos (2) años consecutivos en evaluación de desempeño, será excluido del escalafón y, por lo tanto, retirado del servicio”, según el decreto.


En algunos casos, los profesores de este decreto, a pesar de estar sindicalizados, no salen a las movilizaciones porque puede verse repercutida en la valoración de la evaluación. En otras palabras, el famoso 1278 en la educación, dividió y minimizó la fuerza del magisterio colombiano. Por eso, es que en los colegios habrá algún maestro que esté dando sus clases sin ningún inconveniente, mientras otros están educando desde las calles.


Al ver que el gobierno no responde, el magisterio no le queda de otra que convocar un nuevo paro, el cual genera un gran impacto en la sociedad, ya que ellos tienen la ventaja de manejar masas (estudiantes). Como una de estos últimos, puedo decir que manejan varios discursos frente a estos hechos, unos dicen “¡que rico! paro”, otros expresan que “los profesores hacen paro por todo, no quieren trabajar” y los otros “que se acabe ya el paro para poder estudiar”.


Cada día la situación de los profesores empeora, en la actualidad, el paro es causado por las amenazas al comité ejecutivo de FECODE, esta federación invita en su boletín N°19 del año vigente que “es un momento de responder con férrea unidad, valor y fortaleza por nuestros derechos a la vida, la salud, el trabajo, la integridad física y por la defensa de la profesión docente”. Pero esto viene desde hace mucho tiempo atrás, el directivo de FECODE, Miguel Pardo, sostiene que, desde el año de 1985, 11.000 maestros han sido amenazados, de ellos el 30 % se han tenido que desplazar, y lo más grave, 1.098 docentes han sido asesinados, 10 de ellos en el periodo del actual gobierno.


Los gobiernos no van a lograr callarlos, la lucha continuará hasta que les cumplan con todo lo que les han prometido. A mis maestros que son la esperanza del progreso de este país, les digo que me llenan de orgullo cada vez que salen a las calles a denunciar, ustedes son un gremio ejemplar para las nuevas generaciones, y no pierdan la fe, algún día esta contienda de más de medio siglo tendrá sus frutos, tal vez no en este gobierno, pero si en uno que no tenga miedo a que el pueblo avance y salga de la ignorancia. Una vez más, gracias por protestar por una educación pública gratuita y de calidad y espero que algún día les den el valor que merecen.


Por: Laura Duarte

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