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- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 18 mar 2021
- 1 Min. de lectura

No voy a hablar,
no voy a decir una vez más lo que ya sabes.
Preguntar a veces cuesta
y cuando la pregunta cala en los huesos,
cuando se adhiere a la noche y
el mundo se silencia,
cuando la pregunta encuentra su hogar
en la garganta y se queda y se instala allí,
entonces duele.
Porque hay preguntas que por mucho que te las contesten,
no las vas a entender -o aceptar-.
Pero no voy a ser yo quien lo diga.
No pretendo hablar
una vez más
de todas las veces que te busco.
Que desde aquel día el sol no se ha visto
las nubes reclaman la hora en que te fuiste
y a mí me tiemblan las manos.
Porque me abrazas y no te siento,
porque te miro a los ojos y encuentro una habitación
abandonada,
un amor acostumbrado
y un corazón refugiado en el último destello
de luz.
Me pregunto
cuándo fue la última vez que me viste,
no recuerdo tus manos sobre las mías ni siquiera
cuando lo están,
no entiendo tus palabras
ese nuevo idioma del que me empiezo a acostumbrar
aunque no quiera.
Te veo a mi lado,
allí estás,
y ríes
y hablas
y saltas
y corres y me besas
lo haces y lo sé, y no te siento.
Pero no,
no seré yo quien lo diga,
no seré yo otra vez preguntando
Dónde estás
cuando estás conmigo.
Por: Stefanía Naranjo Gutiérrez
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