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Contradicción

  • Natalia Ulloa
  • 30 abr 2020
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 5 abr 2023



Me odiaba.

Me odiaba y eso era todo.

No podía odiarte a ti, porque lo único que hacías era existir.


Tenía que culparme a mí, por convertir tu simple existencia,

en la cosa más exquisita que había presenciado.

Por transformar tu sonrisa en la luz de la tierra

Y volver tus ojos el centro del universo.


Pero la felicidad, tonta felicidad consumía ese odio.

Mientras me castigaba, me reía sin orden ni sentido, sólo me reía

Y te recordaba, tu voz, tus brazos, tu cara y seguía riendo.

No podía cerrar los ojos y no verte,


Sonreír y que tu rostro no se dibujara en mi mente.

Me odiaba y te quería y me quería por quererte, así, en un ciclo que no parecía tener fin.





Escrito para Línea Prensa Gescom - El Ágora. Todos los derechos reservados.



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