Desde adentro
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
- 1 Min. de lectura

Afuera, Inminente la brisa, Abrumador el silencio… Tímidamente se asoman las nubes. Sin pudor, reaparece el desconcierto. Adentro, vacía la cama, vacío está el pecho, Cada vez sobran más los espacios. Todavía hace falta uno que otro recuerdo. Me atrevo a decir, que pensar siempre ha sido la peor de las acciones. Pero reprimir siempre será, el mayor de los dilemas. Allí, donde los sueños mueren y la ilusión aqueja, Me culpo cada tanto libremente, acepto el “perdón” que hubiese querido escuchar, expreso aquello que mucho antes, debí decir. Lo que queda al despertar es solo eso… Desazón que se ha vuelto costumbre y escenas meramente utópicas, que se aferran a la almohada y perecen justo ahí.
Por: Isabela Salazar
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