¿Dulce o parranda? Un halloween al estilo de la sucursal
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
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El día comienza y aún no para de llover. El invierno tiñe de gris a la sucursal del cielo, pues octubre es la fecha en que las lluvias toman control de la ciudad que se encuentra adornada de los colores naranja, negro y violeta; algunas casas están decoradas con telarañas, arañas, calabazas y calaveras, las puertas suelen estar adornadas con muñecas terroríficas, esqueletos que gritan e incluso cerca a la licorera La Amistad del barrio Popular entre edificio y edificio, cuelga una muñeca vestida de bruja, junto con su escoba, y sonidos aterradores para ambientar esta festividad, dando la ilusión de que ella está volando sobre la ciudad.
Cali, se convirtió en tradición que las calles sean inundadas por los motores de carros y motos que asisten enmascarados a las caravanas junto con sus conductores y pasajeros; sus puntos de encuentro frecuentan en la Autopista Sur, la calle novena, la Avenida Cuarta norte y sobre la primera, en el concesionario Yamaha Motors. Sin embargo, la alcaldía de la ciudad, decidió restringir las caravanas y penalizar a los protagonistas de este evento. Además, aumentaron el número de agentes de tránsito para cubrir estas zonas durante la noche de brujas.
Halloween, un evento que para muchos ha sido uno de los más anhelados, para otros es una época más que no se debería celebrar. De las diferentes personalidades que acompañan esta macabro acontecimiento, se encuentran los niños con sus deslumbrantes sonrisas e infantiles disfraces listos para salir a las calles en busca de dulces gratis, también encontraremos el grupo de adolescentes que con espíritu rumbero decide aprovechar la ocasión para hacer una fiesta de disfraces, ganar algo de dinero y pasarla bien mientras disfrutan de la oportunidad de ser alguien más por una noche, e incluso nos toparemos con comunidades que utilizan dicha fecha para rituales esotéricos.
La ciudad se envuelve entre los ruidosos cantos de los niños pequeños pidiendo dulces, los parlantes de los carros sonando estrepitosamente por las calles, las pipetas de las motos asustando a los transeúntes y los escandalosos gritos de muchos que se unen al son de las atracciones mecánicas del River View Park.
Se puede notar que la “Sucursal del cielo” es una ciudad con gran diversidad cultural, las diferentes maneras de celebrar entre niños, jóvenes y adultos, embellecen la ciudad para esta fecha tan sombría. Solo queda disfrutar, de las maravillas que esta presenta a través de eventos que en su mayoría, se disfrutan bajo el reflejo de la luna.
Por: Mariana Martinez y Valeria Rojas.
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