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EL DOLOR DETRÁS DE UNOS OJOS LLENOS DE AMOR

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 19 abr 2021
  • 3 Min. de lectura

Existen 600 millones de perros y gatos abandonados en las vías del mundo; muchos son atropellados, mueren de hambre o por maltrato. A su vez, hay miles de farmacéuticas que deciden experimentar productos en conejos, ratones, aves, monos, etc. Y eso no es lo más doloroso, frecuentemente se hallan historias de perros clamando piedad a través de sus aullidos lastimeros, mientras son quemados vivos con aceite; de gatos envueltos en cinta y arrojados al río; entre miles de noticias más, que arrugan el alma, que indignan. Estos seres, en medio de su ingenuidad, esperaban recibir afecto y cuidado, en cambio, conocieron la crueldad sin límites que caracteriza a ciertos “humanos”. Algunos encuentran el consuelo en la muerte, que los acaricia apaciblemente y les da la paz que les fue negada.


Los perros y los gatos, a pesar de sus diferencias, son dos especies leales, incondicionales, amorosas, intrépidas, valientes y divertidas. Cada una lo demuestra a su manera. Al contrario, determinados ´homo sapiens´ llegan a ser desalmados, capaces de traicionar la confianza que estas criaturas han depositado en ellos, sacan a relucir la infame naturaleza adánica. Son espíritus vacíos, faltos de amor. Les dan la espalda a quienes siempre han lamido nuestras heridas y nos aceptan tal cual somos.


En ocasiones predominan el individualismo, los intereses económicos y la mezquindad, mientras que ellos no guardan rencores, no son pretenciosos, solo nos demandan cariño y tiempo. Poseen todas las cualidades de las que a veces adolecemos. Estas criaturas viven para amar.





Actualmente, en las redes sociales se ha vuelto viral la campaña #SaveRalph, consistente en un cortometraje de casi 4 minutos sobre un conejo que trabaja como sujeto de prueba en la industria de los cosméticos; una práctica que sigue siendo legal en la mayoría de los países. Según las cifras de las ONG encargadas de proteger animales, son más de 100 millones de seres inocentes que mueren en los laboratorios científicos (sin contar las innumerables cifras de los que son asesinados para el comercio de pieles). Es aquí donde se debe replantear el sufrimiento de los animales a costa de la vanidad humana; preguntarnos ¿vale la pena?, ¿reaccionaríamos igual si las pruebas se hicieran en humanos? La respuesta seguramente sería negativa. Entonces ¿por qué se es indiferente cuando son animales, si ellos sienten al igual que nosotros?


Ahora bien, así como día a día hay personas que les arrebatan la vida, también día a día hay otras que la dan por ellos. Ayudar a estos animales es una labor que inspira. Ojalá las personas entendieran que, si nos propusiéramos diariamente a realizar un solo acto de generosidad con los callejeros, si hiciéramos propia la causa de no consumir productos que se hayan probado en animales, entre otras muchas acciones posibles, haríamos la diferencia: no solo traeríamos algo de alivio a su difícil condición, sino que poco a poco cambiaríamos la mentalidad frente a este tipo de problemas, ya que como sociedad el principal remedio que podemos brindar es la misericordia.


En mi cotidianidad, yo tengo la oportunidad de aliviar el dolor de tres peluditos que salieron de las calles y entraron en nuestra vida, veo la gratitud en esos ojos llenos de amor. Soy feliz todas las mañanas cuando miro a Canela en mi puerta; el final del sufrimiento que le fue infligido en otra época es el motor para batir su colita sin parar. Soy feliz de ver a Lulú intentando escalar a la ventana a pesar de que hayan dañado su cadera a golpes, lo que de vez en cuando le impide llevar una vida gatuna plena. Soy feliz de ver a Nico pasearse con su regordeta silueta felina por los pasillos, me da gusto saber que nunca tendrá que padecer por hambre.


En conclusión, es un deber abogar por dar un trato digno a los animales, pues son seres increíbles, que generalmente inundan nuestra existencia del amor más puro que puede existir. Lastimosamente, no tienen voz alguna para defenderse, por eso es una tarea fundamental acudir ante los llamados de auxilio que casi siempre se ignoran.


Por: Juliana Nuñez Ocampo

2 Comments


vero101287
Apr 22, 2021

Tienes toda la razón. Todos podemos poner nuestro granito de arena, desde elegir lo que compramos hasta participar activamente en mejorar la calidad de vida de los animales.

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aguirrezuleima90
Apr 21, 2021

Que hermoso y que triste a la vez yo me siento orgullosa de darlo todo por los animales de poder ayudarlos y rescatarlos y buscarles excelentes hogares donde son amados y

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