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La muerte: Una cuestión de farándula

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 2 Min. de lectura

Tomada de: Publimetro.

Hemos sido testigos de la cantidad de noticias lamentables con las que nos ha recibido este año. Muertes, accidentes, robos y suicidios transcurren todos los días alrededor del mundo. La sociedad, inmersa en violencia, pide clemencia y, a su vez, genera una serie de categorizaciones de forma indirecta.


Muerte por primera, segunda y hasta tercera categoría, es a lo que me refiero. De mayor a menor relevancia. Desde la conmoción y el sensacionalismo, hasta la indiferencia e ignorancia. Resulta sencillo identificar aquellas noticias que se ubican en la cúspide. Muertes polémicas -dependiendo de quien se trate- difusión de medios, gran impacto en el país y titulares que se convierten instantáneamente, en nuestro tema de conversación por días.


Colombia estuvo de luto el pasado jueves 7 de febrero, con la muerte del cantante Fabio Andrés Legarda, quien falleció tras ser víctima de un impacto con proyectil de arma de fuego a causa de un fleteo. Esta noticia indignó de tal manera a la sociedad colombiana, que se replanteó en segundos el concepto de violencia que presenciamos y al que se hacía caso omiso, en situaciones anteriores. Esta muerte, evidentemente de primera categoría, no sólo sensibilizó a los seguidores del cantautor, conmovió a todo un país.


Pero, ¿por qué esperar a que pasen este tipo de hechos para hacer consciencia sobre la violencia en Colombia?, ¿por qué agregarles más trascendencia a unas muertes que a otras? Y, para entrar un poco en detalle, ¿por qué no estuvimos de luto cuando asesinaron a los primeros líderes sociales?


El número de asesinatos ha ido aumentando con el tiempo. “Según cifras de la Defensoría, a la fecha se registran 438 casos de homicidios contra líderes sociales y defensores de Derechos Humanos” informa LA FM.


Cuando revisamos del 2010 al 2016 no encontramos información sobre líderes sociales sino sobre homicidios en general y eso nos plantea una dificultad. La categoría no existía en esos primeros 6 años”, aseguró Barbosa en La W.


La mayoría de los colombianos aún desconoce esta problemática y no se ha dado por enterado de la magnitud de estas cifras. Aunque no es tan grave. No nos incumbe. No es como que haya muerto otro joven famoso a manos de la violencia. Al fin y al cabo, eran personas desconocidas para una sociedad ensimismada en farándula.


Sí, el grado de relevancia es subjetivo. El individuo elige qué le afecta en mayor proporción y, en consecuencia, que desea ignorar. Es indiscutible. Sin embargo, es inútil negar el hecho que de esta manera se aprovecha la opinión pública, en su intento por desviar nuestra atención a ciertas noticias más que a otras. “Cortinas de humo”, les dicen.


Categorizamos la muerte aún sin saberlo. Y no es sólo la muerte. Categorizamos sucesos que demandan a gritos atención, y que pobremente, posicionamos en el último peldaño de la importancia.



Por: Isabela Salazar

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