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Las ovejas negras, se visten de verde

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 2 Min. de lectura

Tomada de: Andalucía información.

Hablemos de temas incómodos, de esos que vemos a diario a la luz del día pero que tratamos con normalidad, como si ya fuesen parte de la cultura. Hablemos de feminismo, no de feminazis, no de la muerte a los hombres, el hembrismo, o demás distintivos que han querido darle a la lucha de las mujeres por obtener la igualdad, además de la libertad.


Desde hace siglos y como resultado de culturas machistas, hoy se ve a las mujeres como objetos, como la criatura que debe ser perfecta, en medidas y talentos para cuidar del hogar, y guardar la opinión. ¿Pero qué pasa cuando el mundo empieza llenarse de ovejas negras?, de esas que no son estereotipo y prefieren pensar, las que deciden ser dueñas de su cuerpo, su sexualidad o su vida, las que dicen “No quiero ser mamá”, las que ya no caben en un molde diseñado para la absoluta obediencia, las que prefieren amarse en voz alta.


Qué pasa cuando las ovejas negras deciden vestirse de verde y marchar por sus ideales, por un mundo sin acoso callejero, desigualdad, maltrato, por un aborto seguro, menos cosificación, seguridad en las calles, un sueldo digno a los títulos de una persona en lugar de su género, donde la maternidad sea una decisión personal y no un objetivo de vida.


Resulta que la sociedad se llena más de miedos que de prejuicios, lo que parece irónico ante la controversia de un movimiento tan poco valorado, y es que hace falta entender que esto no es una lucha contra los hombres, esto es una lucha por sensibilizar a una sociedad cada vez más enceguecida, donde en muchos casos las mujeres ni siquiera se enteran de los derechos que tienen, esto también es una lucha por la libertad, por el decidir qué, cuándo y cómo hacer lo que quiera con mi vida sin ser señalada, sin ser vista como pecadora en un mundo de doble moral, donde en las noches se hacen una paja con una actriz porno y en la mañana la señalan como una sucia, una mujer que no se valora. También donde se señala incluso a las víctimas, haciéndolas ver culpables de sus desgracias, llámense golpes, violaciones o incluso la muerte.


Se trata de que todos nos demos cuenta, que el hecho de ser mujer no me hace menos persona que nadie, ni mucho menos me hace superior a otro, que hoy puede ser una desconocida la que sufra cualquier altercado a costa de esta sociedad tóxica, pero que mañana puede ser mi hermana, mi mamá, mi tía, yo. Qué hoy las ovejas negras se ven como unas pocas, pero en realidad son la voz de quienes aún no se atreven a levantar la propia. Esas rebeldes que con astucia van ganando la batalla.



Por: María Alejandra Ñañez

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