Mayerli Buitrago, una atleta que no planeo serlo.
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 15 sept 2021
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Los Juegos Paralímpicos de Tokio realizados este año demostraron dónde está nace la verdadera capacidad de un buen deportista: en la perseverancia. La participación de los atletas colombianos es una prueba de ello, pues detrás de cada una de las 24 medallas y 65 diplomas obtenidos durante esta edición hay diferentes historias de sacrificio, superación y valentía.
Una de las medallistas, Mayerli Buitrago, segunda en el lanzamiento de bala, tiene quizá una historia que representa la realidad de una gran cantidad de colombianos: llegó a bachillerato y tan pronto se graduó comenzó a trabajar para ayudar al sostenimiento de su familia.
Esta joven de 34 años nació en Bucaramanga, capital santandereana, allí encontró trabajo como zapatera en una fábrica, pero solo durante nueve o diez meses al año. Esto representó una situación económicamente difícil e inestable para ella, sobre todo luego de tener a sus dos hijos.

Tras muchas insistencias de su sobrino, el también medallista y parananador, Carlos Daniel Serrano, quiso darse la oportunidad de tener una vida diferente a través del deporte. Comenzó en la misma disciplina de Serrano, pero no le fue muy bien. El entrenador de ambos, Luis Carlos Calderón, le dijo que podía aprovechar mejor el potencial de sus brazos en el lanzamiento de bala. Por ahí era la cosa.
Entonces pasó a entrenar con el hermano de Luis Carlos, Anderson Moisés, en marzo de 2018. Su potencial la llevó a ser campeona nacional, momento en el que decidió dejar la zapatería y dedicarse completamente al atletismo.
Y así, sin pensarlo, terminó siendo una de las deportistas paralímpicas más importantes para Colombia.
“Esto fue algo muy de locos” comentó en una entrevista para W Radio tras obtener su presea en Tokio este año.
Su sobrino también entró en el mundo deportivo de una manera muy particular: le daba miedo el agua. Fue su mamá quien le inscribió en clases de natación para que aprendiera, luego el destino se encargó de que conociera a quien es hoy su entrenador.
Ambos atletas presentan acondroplasia, una condición genética que ocasiona el desarrollo de extremidades más cortas que el promedio de personas. Pero es eso lo que los hace únicos.
Para estos atletas no existe ninguna discapacidad, nada que los detenga de realizar sus sueños. Su talento es instintivo y su motivación inquebrantable. Por eso inspiran y enorgullecen al país.
Un país que ojalá empiece a verlos con otros ojos, más comprensivos. Que la adversidad no sea un obstáculo para ellos en la vida diaria, que les brinde mejores oportunidades, y estos héroes nos sirvan de inspiración para crear un país más incluyente.
Por: Tata
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