Merayo, uno de los grandes del voleibol
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
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Uno de los entrenadores de voleibol más reconocidos en todo Colombia, una persona humilde, analítica, carismática, disciplinada y sabía, entregada día a día a su labor como orientador de más o menos 150 niñas que buscan en el voleibol un estilo de vida, una oportunidad para salir adelante y no caer en los malos vicios de la sociedad. Así es Orlando Ramírez Gamboa, el técnico de la Escuela de Formación de Andalucía Valle, un pueblo que es conocido por su gelatina y el manejo del balón en la cancha de voleibol.
Lo llaman “Merayo”, el sobrenombre que le pusieron sus amigos de la infancia al no vocalizar bien la letra R al decir “me rayo”. Nació en Buenaventura el 24 de marzo de 1971, donde más tarde tuvo que abandonar su tierra natal en consecuencia de la violencia. Se radica en Bugalagrande y es allí donde empieza el deseo de ser entrenador de voleibol. En su trabajo es característico la disciplina de sus jugadoras tanto adentro como afuera de la cancha, Merayo logra implementar la disciplina no como una obligación, por el contrario, trata de manejarla como una forma de vida, algo natural.
Asi mismo, todo el público se queda asombrado al presenciar la calma de Merayo cuando dirige cada partido, él manifiesta que “no puedes pretender que en un partido tus jugadoras hagan cosas que nunca las hizo en el entrenamiento”, dicho de otra manera, Orlando ya sabe los límites de cada una de sus jugadoras y recalca que el diálogo es la solución para corregir a la persona que está fallando. Todo el partido se la pasa sentado en la banca y en silencio, a diferencia de los otros entrenadores que se paran y gritan a sus jugadoras.
Orlando llegó al municipio de Andalucía en el año 1996, realizando capacitaciones en las escuelas sobre los conocimientos previos que se deben tener a la hora de practicar el voleibol. En 1998, en el gobierno del alcalde Gustavo Girón Vanderhurk, se le da la oportunidad de preparar un equipo para los Juegos Departamentales realizados en Andalucía y Bugalagrande en tan solo seis meses, era la primera vez que dos municipios realizaban esta clase de juegos; a partir de esto, Merayo empieza un proceso de formación como técnico de dicho municipio.
Desde entonces, Merayo ha llevado el nombre de Andalucía a lo más alto del pódium, obteniendo aproximadamente, treinta y seis títulos, entre ellos la Copa Pony Malta en Medellín, la Copa Guarne en dicho municipio, el Torneo Palma de Cera en Salento, el Torneo Federado en Chía, y fue cuatro veces consecutivas campeón de Juegos Departamentales, entre otros; además de la buena representación que ha hecho desde el 2010 en los Juegos Supérate Intercolegiados. Así como él mismo lo menciona con orgullo: "hemos venido haciendo las escuelas de formación y nos han dado resultados, a veces se nos da con las dos categorías, –prejuvenil y juvenil– otras veces se nos da con una, pero siempre hemos estado en el pódium de Supérate Intercolegiados”. También, podemos resaltar que Orlando ha ido a dos sudamericanos con la categoría pre juvenil, en Mar de Plata 2013 y Medellín 2016.
Esto pasa porque Orlando Ramírez se ha capacitado durante toda su vida deportiva, es egresado de la Escuela Nacional del Deporte y de la Unidad Central del Valle. Francisco Chois y el entrenador japonés Kazu le recomendaron la disciplina, además de las orientaciones de los entrenadores cubanos Liceo y Ramos; uno de los consejos era combinar la carga con la técnica, el resultado fue un voleibol único, donde Andalucía se conoce por la manera en como mueve el balón en todos los partidos. Afirma Orlando que tiene la capacidad de llegar a un torneo y con solo mirar cómo juegan los demás equipos, ya sabe en qué puesto va quedar probablemente. “La técnica nos ha dado ese ramillete de preciadas”, dice Merayo con seguridad.
No obstante, todo el trabajo de este gran entrenador no ha sido remunerado de una manera justa. Merayo recibe un contrato de siete u ocho meses al año, es decir, cuatro meses del año trabaja sin sueldo. Con gran responsabilidad, decide no dejar de lado a sus pupilas por negligencias políticas y seguir trabajando con las uñas, al saber que tiene que responder por el sustento de su familia, pues tiene esposa y una hijastra. Puede que esto tenga como resultado la culminación de la Escuela de Formación porque las personas no valoran el voleibol que se ha construido con lucha y sacrificio, además de no reconocer el voleibol andaluz como un patrimonio que no se debe desaprovechar.
Por: Laura Duarte
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