No bote el voto, no vote en blanco
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 29 mar 2022
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Mucho se criticó a Sergio Fajardo por haber tomado la decisión de votar en blanco en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el 2018. Lo tildaron de tibio, indeciso, egoísta y hasta de uribista. Al principio no entendía por qué gran parte de los colombianos le reprochaban esa decisión, su decisión. Después de todo, simplemente ejerció su derecho. Meses más tarde se vio reflejada la acelerada y errada decisión de Fajardo, y pude comprender que el voto en blanco en Colombia es inútil.

De acuerdo con la Corte Constitucional, el voto en blanco tiene como finalidad que todo ciudadano colombiano manifieste su expresión política de abstención o inconformidad. Siempre que se acercan las elecciones presidenciales aparecerán los colombianos que opten y promuevan esta decisión, creyendo que es una decisión astuta.
En el 2018, el voto en blanco en Colombia logró obtener la mayor votación en 20 años: 806.311 votos. Esto se debe a que muchas de las personas ven en este voto un sinónimo de protesta y de oposición. Demasiados votantes en la segunda vuelta estaban acorralados ya que no se sentían representados ni por Duque, ni por Petro; y no vieron otra salida más que elegir el voto en blanco. Esta decisión sería mucho más válida si no viviéramos en Colombia, país en donde el voto muchas veces no es cuestión de sentirse representado o no. Lastimosamente la realidad colombiana nos obliga a ser estratégicos con nuestra elección en las urnas.
En un país tan polarizado como lo es Colombia, es extremadamente improbable que el voto en blanco gane en unas elecciones presidenciales. Y si por obra divina llegase a suceder, el artículo 9 del Acto Legislativo 01 de 2009 nos dice que: “Deberá repetirse por una sola vez la votación para elegir miembros de una corporación pública, gobernador, alcalde o la primera vuelta en las elecciones presidenciales, cuando del total de los votos válidos, los votos en blanco constituyan la mayoría. Tratándose de elecciones unipersonales no podrán presentarse los mismos candidatos”.
Así sucedió en Bello, Antioquia. En este municipio ocurrió el fenómeno democrático de la victoria del voto en blanco en las elecciones para la Alcaldía del 2011. El voto en blanco le ganó al único candidato postulado, Óscar Suárez Mira del partido Conservador. Los habitantes de Bello no querían a Suárez Mira en el poder porque en ese entonces era investigado por Parapolítica.
Se repitieron las elecciones para la Alcaldía de Bello en diciembre de ese mismo año; y aunque anteriormente habían mostrado rechazo en contra de Óscar Suárez, en la posterior elección ganó Carlos Muñoz, otro candidato del Partido Conservador respaldado por Suárez. Los Bellanitas no tenían nada más que hacer que aceptar su nuevo alcalde, que aunque tuviera otra cara, representaba el continuismo porque detrás de él estaba una de las fuerzas políticas más poderosas de Bello, el 'Suarismo'.
Ahora bien, pensemos en esta misma situación pero masivamente. En el 2018, los candidatos fuertes eran Fajardo, Petro y Duque. Si en la primera vuelta hubiera ganado el voto en blanco, rápidamente las coaliciones o partidos hubieran empezado a buscar nuevos representantes. Los verdes, los de la Colombia Humana y el Uribismo habrían lanzado diferentes candidatos; pero muy probablemente con los mismos ideales y con el mismo programa de gobierno. Básicamente se haría otra elección con diferentes personas, pero con las mismas fuerzas políticas detrás, con la diferencia de que esta vez sí o sí saldría un candidato como presidente; porque, como se había mencionado anteriormente, después de una victoria del voto en blanco sólo se hace una vez la reelección.
Teniendo esto en cuenta; lo que hace al voto en blanco ser un voto inútil son las condiciones del artículo Legislativo, al hacer que, por más inconformidad que sienta el pueblo colombiano con los candidatos postulados, terminen subiendo los mismos con ayuda de los mismos. Nunca se debe olvidar que actualmente las leyes les convienen a las ratas porque las mismas ratas las crearon.
Para finalizar; se puede afirmar que Sergio Fajardo tomó una decisión muy apresurada, irresponsable y poco inteligente por cegarse en el orgullo. Para las próximas elecciones, que cada vez están más cerca, se debe descartar el voto en blanco y tomar con criterio una decisión. Las circunstancias que vive actualmente el país nos obliga a elegir un candidato. Seamos estratégicos, informémonos y aprendamos de lo que ya ha sucedido para no repetirlo.
Autora: Ana Ossa
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