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"No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde”

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 2 Min. de lectura

Un recurso básico y muy importante en nuestra vida diaria, desafortunadamente se está consumiendo a un paso lento, pero seguro. Con el ajetreo de nuestros días, nuestras preocupaciones mundanas y demás, se nos ha olvidado lo que desde hace años nos han venido repitiendo: “el agua se está acabando”, y son pocos los que toman partido en el tema y tratan de evitarlo.


Acto tan cotidiano como abrir el grifo para tomar agua o bañarnos, para muchos se ha vuelto privilegio de algunos pocos. Según estudios del World Resources Institute, más de 1.000 personas en la actualidad sufren la escasez del agua directamente y nuestra sociedad consumista no hace cambios significativos para remediarlo.

Para la humanidad, se ha vuelto más importante hablar del futuro tecnológico, que traer a colación el futuro de una problemática actual que nos afecta a todos, nuestra principal fuente de vida, el 70% de la composición de nuestro cuerpo: el agua.


La tierra con sus diversas y abundantes formas de vida, está enfrentándose a una grave crisis a causa de numerosos aspectos como la sobrepoblación, ya que se prevé que crecerá alrededor del mundo los 7 billones actuales a 10 billones para el año 2050 y brindar agua potable a estos 3 billones extras será un gran reto.


Otro factor es el cambio climático. El aumento de la temperatura acelera la evaporación, esto significa que las fuentes hídricas se están agotando cada vez más rápido. Los suministros de agua para el riego de cultivo se están secando.

Y sin dejar a un lado la contaminación, que para producir más comida, se implementan más fertilizantes y pesticidas para satisfacer a la sociedad, que ha ignorado el reciclaje como el método más efectivo para ayudar al medio ambiente. Por el contrario, tiran empaques o plásticos en los lagos o ríos que no solo contaminan el agua, sino que también afectan las especies marinas que en ella se encuentran, pues los animales confunden estos residuos con comida provocando la extinción de la naturaleza acuática.


Cada vez somos más deshumanizados y nos importa poco lo que hacemos para contaminar el medio ambiente con tal de satisfacer nuestras “necesidades”, la mayoría no nos damos cuenta que la contaminación nos está matando más que las guerras. Por ello, debemos empezar a concientizarnos, iniciar procesos de cambio que beneficien al planeta, empezando desde nuestras casas. Es claro que solo así no perderemos la fe en un mundo que tiene la capacidad de no repetir los mismos errores.


Por: Sara Rosero

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