Pecas
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
- 1 Min. de lectura

Me siento tan culpable de cortar tu vida,
de apagar esos ojos miel que rodeados de pecas me miraban.
Ya no tengo quien me salude,
ni si quiera quien me entienda.
Estoy luchando con un vacío inexplicable, porque yo no solo te dejé ir, yo no luché lo suficiente.
Aún recuerdo ese último momento cuando en mis brazos te fuiste quedando dormida, te estabas yendo y yo te dejé escapar.
Pude parar, pero no sabía si estaba acabando con mi dolor o con el tuyo.
Los segundos eran infinitos, hasta que el tiempo paró dejándome en el limbo.
Ya no estabas.
Quedé sola.
Quizás en mi mente simplista era mejor acabar todo.
Porque siempre soy así, terminando todo de raíz, de un solo golpe como si así fuese a doler menos.
Pero dueles.
Dueles cada mañana, cada tarde, cada noche.
Incluso me duelen la falta de tus ronquidos y de ese mal genio tan característico.
Sencillamente me haces falta.
¿Acaso te maté o te dejé ir?
¿Dónde te vuelvo a encontrar?
Por: Alejandra Ñañez



Comentarios