Silencios de dolor
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 8 sept 2021
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El humano ha caminado por esta tierra desde hace miles de años. Dejando pisadas fuertes a su paso nunca ha estado solo; el mejor amigo del hombre siempre ha estado dejando su huellita junto a la nuestra. Los animales: aquellos seres que viven en paz y en el amor, seres que no conocen el rencor, la ira, la guerra, que no conocen el odio. Los perros dedican incansablemente sus vidas a nosotros y aunque no son capaces de sentir todos esto antivalores de la humanidad, si los sufren seguido. Aclamamos ser el animal más inteligente de la creación, pero somos los más desalmados y destructivos, no somos bondadosos ni siquiera con los de nuestra clase. Mientras los animales domésticos nos entregan su amor e inocente bondad, a cambio ¿Qué les estamos dando nosotros?
En Colombia hasta agosto del 2019 hubo registro de tres mil doscientos ochenta y nueve animales (de compañía y de granja) que sufrieron maltrato. Estas cifras aumentan de manera alarmante mientras que las cifras de adopción a duras penas aumentan y ni siquiera pasan del 15%. Es aterrador como hoy en día hay más reacciones a una noticia sobre Kim Kardashian que a una sobre un gato o perro que golpeaban todos los días sin razón. Esta situación se ha salido de control y aquellos seres incondicionales terminan sufriendo en silencio. Con este desalentador horizonte no es raro que como en cualquier problema haya una luz al final del túnel; fundaciones, personas del común y organizaciones gubernamentales están empezando a hacer el cambio de a poco. Adopta y no compres es el nuevo lema de los defensores de los animales, de los ángeles de cuatro patas que no tienen quien grite por ellos. La fundación que adopto el nombre de esta campaña ha utilizado los medios de comunicación fuertemente para difundir y concientizar sobre esta problemática social y moral, aunque no todos ponen atención e ignoran la situación para continuar viendo chismes y noticias de farándula.

Hace alrededor de dos semanas, en el atlántico, una cachorra sin pedigrí fue encontrada dentro de un costal. Esta pequeña estaba siendo consumida velozmente por parásitos externos y desnutrición severa. El estado en el que se encontraba era una imagen desgarradora y personalmente inolvidable. Parece irreal que alguien sea capaz de desechar un ser que nos saludara con felicidad todos los días del año, sin importar el clima, el día, si comió o no comió, un ser que después de regaños interminables solo batirá la cola pidiendo perdón por hacer sus necesidades en el lugar incorrecto, un ser que perdonara todos nuestros errores con solo una mirada. Es algo indignante ver esta situación y lo es aún más el hecho de que sucede todos los días y que no siempre son encontrados y rescatados. Hoy por hoy, Vida, como se le bautizó a esta perrita milagro, está en recuperación y buscando una nueva oportunidad con personas de mejor corazón.
Vivimos en un mundo en el que los famosos no tienen una vida privada porque son constantemente observados mientras que, por el otro lado, miles de casos desgarradores e injustos como este, de centenares de situaciones distintas, permanecen en el anonimato. Los que tienen el poder de cambiar estas situaciones no se dan ni por enterados de estas o simplemente las ignoran por qué no tienen resonancia. Es hora de que los jóvenes tomemos parte en estas problemáticas, que nos involucremos con nuestra sociedad y escojamos que queremos hacer con nuestras vidas basándonos en ser lo mejor para el mundo y del mundo, no solo porque lo dicen nuestras familias o porque algún día nos hará millonarios.
El mundo es un lugar muy grande y siempre existirá el mal, siempre existirán personas desalmadas y situaciones desgarradoras, pero no por esto debemos resignarnos a que sucedan. Quiero ser quien de a conocer las historias de quienes no pueden defenderse solos, de quienes son ignorados porque no tienen como hacerse escuchar o porque simplemente no los quieren escuchar. Mujeres, hombres, niños y animales que sufren en silencio porque no hay quien cuente sus historias, que no pueden advertir a los demás para que no les suceda lo mismo que a ellos, deseo darles la tranquilidad de que aquel sufrimiento por el que atravesaron no será en vano y que otra niña no será violada, que otra persona no murió por falta de una EPS, que otro joven no se suicidó porque nadie vio las señales o que otro animal no murió porque los vecinos no denunciaron. Aunque tengo claro que todo esto no cambiara de la noche a la mañana sé que como dicen por ahí: los grandes cambios empiezan con pequeños esfuerzos.
Por: Manuela Cardona Ospina
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