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Toda una vida denunciando

  • Foto del escritor: Contenido Línea Prensa - El Ágora
    Contenido Línea Prensa - El Ágora
  • 30 abr 2020
  • 2 Min. de lectura


Maritze Trigos, coordinadora de la comunidad Dominica y defensora de los Derechos Humanos desde finales de los ochenta, cuando Colombia atravesaba una época llena de genocidios a causa de la Unión Patriótica, además de varias masacres; se ha convertido en la resistencia y esperanza de la Asociación de Familias Víctimas de la Masacre de Trujillo (AFAVIT). Esta masacre, contuvo los violentos hechos ocurridos entre los años 1986 y 1994 en los municipios de Trujillo, Bolívar y Riofrío. A pesar de las amenazas recibidas, esta mujer les ha dado la voz de aliento a las familias de las 342 víctimas, para que estos sucesos no queden en la impunidad.


En el año 1988, Maritze, pasa a ser parte de la creación de la Comisión de Justicia y Paz, participando en la elaboración del Informe de Crímenes de Estado “Nunca más”, ella comenta: “fue un informe de 34 mil crímenes de estado, lo que produjo mucho malestar por denunciar”. Por otra parte, su llegada a Trujillo, se debe a que en 1998 AFAVIT tuvo un cierre simbólico, pues la pareja de artistas que la dirigían, tuvieron que salir del municipio por las constantes amenazas que recibían. “Llegué para alentar de que el proceso no muriera, que AFAVIT resistiera en la clandestinidad”, dice ella con orgullo.


Dos años después, es decir, en el año 2000, vuelven a unirse las familias con la mayor motivación para aquellos que habían perdido la credibilidad: El Parque Monumento. Este lugar, tiene como objetivo principal rendirle culto a la memoria de las víctimas, a fin de que los hechos violentos que llenaron de tristeza a Trujillo, no se repita en las nuevas generaciones. La hermana Maritze, junto con la hermana Carmen Cecilia, lideraron la realización de las esculturas de los osarios y la apropiación del parque, el sitio sagrado donde las víctimas no quedan en la impunidad.


También, empezó a recoger la memoria de todas las víctimas, por medio de fotografías y escritos de sus propias familias. En el año 2002 fue la inauguración del Parque Monumento. En este mismo año, Maritze acompañó a las madres de las víctimas para destapar tumbas y hacer la exhumación, fueron 66 en total. “Me llamaban loca y sí, era una locura” dice ella. Estos restos, serían puestos en los osarios del Parque Monumento, a fin de que no solo fuera simbólico. “Fue impactante ver todas las familias con sus cajoncitos para colocarlos en los osarios”, manifiesta con tristeza.


En la actualidad, son pocas las mujeres como la hermana Maritze, que entregan toda una vida a denunciar la violencia que, en muchos casos, son responsabilidad del mismo estado, como la Masacre de Trujillo. Ella es un ejemplo de no tenerle miedo a la muerte, nunca quedarse callado y como ella misma lo dice: “resistir persistir y nunca desistir para exigir justicia”.



Por: Laura Duarte

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