Trash Talk y el Éxito
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 2 mar 2021
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En el imaginario colectivo los héroes han sido vendidos como seres inalcanzables, prodigios capaces de consumar hazañas inimaginables, mentes ávidas en intelecto que surgen cada cierto tiempo, y marcan la historia de la humanidad. El ámbito deportivo no es la excepción. En él, las estrellas y proezas se cuentan por trillones. Los grandes atletas asumen una concepción pura, respetable y honorífica. Rebozan humildad y están destinados a alcanzar la vida eterna. Sin embargo, dichas afirmaciones son tan falaces como el éxito vaticinado por Pablo Iglesias y su gobierno social comunista.
En cuanto al entorno deportivo, los ídolos son diversos: Unos, reconocidos como atletas intachables, que aprecian el mérito de su contrincante; y otros, cuya simpatía es escasa…Su mejor definición, “hijos de puta”. Así es, verdaderos impertinentes, muy competitivos, cuya única intención es exasperar a sus rivales, o ensanchar sus ínfulas con discursos enaltecidos sobre sí mismos. En el argot deportivo, dichas actitudes acuñan un término conocido como “Trash Talk”. El arte del lenguaje basura, el cual polariza audiencias: Algunos lo detestan y otros, menos conservadores, vislumbran su actividad como mera estrategia publicitaria o competitiva.
Quienes se encaminan en esta práctica no suelen salir bien librados, a veces sus palabras son traicionadas por su juicio, resultando en una situación vergonzosa para sus carreras. No obstante, hay quienes dan catedra de este acto, y logran forjar un camino exitoso en su rubro. He aquí la cuestión ¿Cómo lo hacen?...El Trash Talker no es un cualquiera, detrás de su figura se halla un individuo diferente, único en su tipo, que en realidad, no requiere en su totalidad de tal conducta para fraguar su gloria, sino de actitudes imprescindibles a la hora de alcanzar el éxito. Con miras a entender dicho fenómeno mediático, han sido elegidas dos personalidades, cuyas historias serán necesarias para dar fe de esto.
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Mohamed Ali

En la historia del Boxeo, se han gestado grandes estrellas; Mike Tyson, George Foreman, Sonny Liston, Floyd Maywather, etc...No obstante, Mohamed Ali, se ha convertido en el prólogo perfecto de dichas memorias. Púgil icónico, que conserva un lugar predilecto en el deporte, y quizás en la humanidad. Como es sabido de antemano, “The People's Champion” además de su faceta ganadora, fue un bocazas realmente muy hábil, fanfarrón como ningún otro. De ahí que, fuera capaz -¡con dos cojones!- de manifestar que, Sonny Liston, un carnicero de toda la vida, era "un gran oso feo", además de una cantidad impropia de sandeces.
Listons era un tipo rápido, temible y fuerte; estuvo en la cárcel durante unos cuantos años...Hecho del cual, no se avergonzaba “Al menos me daban tres comidas al día”. Mohamed Ali, a consideración pública, era el gran perdedor de esta batalla. Sin embargo, contra todo pronóstico “The People's Champion” venció a Listons, no solo una, sino dos veces, donde lo humilló e hizo alarde de su capacidad técnica.
En Louisville, estado de Kentucky, Cassius Clay -nombre de pila por aquellos años de Mohamed Ali-; era un adolescente, cuya principal meta estaba en convertirse en un gran boxeador. Tanto así que, fardaba de ser el próximo campeón del mundo de boxeo:
“Desde el principio fue muy carismático y con un gran sentido del humor. A los vecinos nos decía que él iba a ser el próximo campeón del mundo de los superpesados, y nosotros lo tomábamos con simpatía” (Khalid, amigo de barrio de Mohamed Ali)
Mohamed no mentía cuando anunciaba su casta de campeón, sabía que para serlo, había que entrenar y sentirse como uno. Era muy cuidadoso en su dieta, no fumaba y menos se andaba de copas a lo Dennis Rodman; su cuerpo y mente eran sagrados. Solía correr seis millas por MacArthur Causeway, Miami Beach, antes de iniciar su entrenamiento en el cuadrilátero. Su ex entrenador, Angelo Dundee, comenta que cuando Mohamed no podía ser transportado hasta el gimnasio, corría el camino de 11 kilómetros que llevaba a este, con tal de entrenar.
La leyenda de “The People's Champion” no solo se centra en el boxeo, ámbito donde fraguó hitos alucinantes, como vencer en un épico combate al Gran George Foreman, o, registrar un inmenso récord de 56 victorias, 5 derrotas y 37 KOs en 61 combates. También su figura se impregna de una esencia política, cuya faceta controvertida llegó hasta las disputas socioculturales de su época: Donde públicamente declaró su lucha contra el racismo, argumentando en una entrevista con Michael Parkinson, el saqueo del “supremacismo blanco” a la cultura, historia y tradición negra…
”Nos hicieron como muertos vivientes, ya que somos negros en un país blanco...no sabemos nada de nosotros mismo, no hablamos nuestro idioma, estamos muertos”
El viernes 6 de junio del 2016 Mohamed Ali murió a los 74 años de edad, sin embargo, nuestro 13 veces campeón mundial de los pesos pesados, nos marcó deportiva y políticamente para toda la vida.
Conor McGregor

“¡Dana, Sixty G's baby!”...Esas fueron las divertidas declaraciones de Conor McGregor hace 7 años, luego de vencer en tan solo 13 segundos a Marcus Brimage en su primera experiencia en UFC. Aquella antológica noche para el irlandés solo sería un ínfimo abrebocas de lo que vendría siendo su carrera en las MMA: 27 combates, 22 victorias, 19 KOs y 5 derrotas, además de ser uno de los primeros luchadores en obtener dos títulos simultáneamente en las divisiones de peso pluma y peso ligero; añadir que, ostenta el número más alto de PPV vendidos en la historia de la UFC: 5 combates en total, cuyas cifras sobrepasan el millón de dólares.
No obstante, antes de su arribo a UFC... Mucho antes de obtener dos títulos simultáneos y convertirse en una leyenda de la compañía presidida por Dana White; “The Notorius” tuvo que labrar un camino muy complejo hacia la gloria. El 14 de julio de 1998, en Dublín, Irlanda, nace Conor Anthony McGregor, hijo de Tony McGregor y Margaret McGregor; cuya calidad de vida no gozaba de las mejores condiciones económicas, lo cual, obligó al irlandés a abandonar sus estudios desde muy joven, a fin de conseguir un trabajo en Gasfitería, y así ayudar a sus padres económicamente.
Pese a trabajar a una muy corta edad, McGregor tenía una única aspiración por aquella época, esa era convertirse en futbolista profesional. Aunque parezca extraordinario, “The Notorious” era un gran aficionado al fútbol, como buen irlandés le iba al Manchester United y soñaba con anotar un gol en Old Trafford frente a 76.000 aficionados. Hasta sus 22 años jugó para Slieveamon United y Yellowstone Celtic, en este último tuvo un papel determinante, donde se convirtió en el máximo goleador de la plantilla. Sin embargo, McGregor tenía otro romance...Un romance que logró anteponerse al fútbol; su musa eran las MMA, sin pensarlo, renunció a su primer amor, se apuntó en un gimnasio, conoció a su entrenador John Kavanagh y lo demás fue historia.
“The Notorious”, ahora, viste a la moda, se gasta 27,000 dólares en una tienda de Dolce & Gabbana en Los Ángeles, compra una mansión de £ 1.3 millones en Marbella, y ostenta según Forbes 48 millones en ganancias: Esa es la tradición de Conor McGregor
“Entró en una contienda, remuevo una cabeza, la llevó a los vestidores; la pongo en la mesa con la familia Lorenzo, tío Frank y Dana, brindamos con Whisky y discutimos grandes negocios”
Algunos lo llaman payaso, y otros lo enaltecen como si de un dios se tratara...Buenas o malas sean las críticas hacia el irlandés es innegable que tiene una calidad única. “The Notorious” brilla con luz propia, y ataviado en esa confianza inapelable se lo hizo saber al mundo “Soy un luchador nuevo y sin lugar a dudas me verás en UFC...Sin lugar a dudas”. Al igual que Mohamed Ali, McGregor irradia una seguridad sin igual, tanto así que, tuvo la osadía de predecir el resultado de sus combates: Contra Méndez y Brandao vislumbro una victoria en el primer y segundo round...Quién llegaría a imaginar que, ambos estarían abatidos en la lona, a causa de la intensa ráfaga de golpes propiciada por el irlandés.
Pero no se equivoquen, Mystic Mac-otro de los tantos apodos de McGregor- no solo es un simple acervo de convicciones. Quien lo ha visto dentro del octágono reconoce la capacidad innata del irlandés para leer asertivamente a sus oponentes: Contra Jose Aldo, supo que la clave eran sus comentarios despectivos, el brasileño estaba enardecido, y cuando salió iracundo a la contienda, solo pudo ver a John Mccarthy clamando por socorro, y a Conor McGregor corriendo hacia lo alto de la jaula para cantar victoria.
Quizás, “The Notorious” no es una figura política como Mohamed Ali, o una santa como la madre Teresa de Calcuta. Sin embargo, su confianza, mentalidad y obsesión lo convierten en un contendiente sumamente complejo, quien conoce las debilidades rivales y sabe cómo dejarlas en evidencia.
Trash Talkers hay muchos, pero solo unos pocos portan con orgullo dicha acepción; no solo son unos bocazas insolentes, que gritan a los cuatro vientos su falso intelecto o habilidades. Se distinguen por su ambición inagotable, trabajo arduo, inteligencia y confianza sin igual: De ahí que, leyendas del Basquetbol tan competitivas como Larry Bird, fuera capaz de anticipar a sus rivales su consagración en el All Star de triples…”Espero que todos ustedes aquí estén pensando en el segundo lugar, porque esto lo gano yo”
Ese día, la estrella de Boston Celtics se coronó por segunda vez consecutiva campeón del concurso de triples del All Star: 13 puntos en la parte inicial, 18 puntos en las semifinales y 16 puntos en el tramo final.
Están los bocazas y quienes tienen respaldo para hablar de más: McGregor atinó en sus predicciones gracias a su intelecto y zurda mágica. Mohamed Ali tenía un juego de pies y manos poco antes visto en un peso pesado, por eso podía fardar de su valía como púgil. Y Larry Bird se anticipaba a declarar su victoria en el All Stars, pues promediar 24,3 puntos en temporada regular y 23,8 en Playoffs es razón más que suficiente para fanfarronear.
POR: Carlos Pineda
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