Vendiendo mares
- Contenido Línea Prensa - El Ágora
- 30 abr 2020
- 2 Min. de lectura

Vivimos en un país donde es más legal arrancarle partes del cuerpo a un animal mientras está vivo, que vender porros con fines medicinales.
En un país mojigato en el norte de Latinoamérica, cada que el pueblo le mete un golazo a la clase política, estos se encargan de estallar una bomba para dejar a todos atónitos.
El domingo dejamos al país sin uribismo, mejor dicho, le dejamos muy poco poder a ese viejo mañoso amarrado en el congreso, que con corazón firme cree poder manejarnos a todos, le demostramos a todo el país que el ejercer nuestros derechos nos da voz y nos entrega cambios.
Sin embargo, en este pedazo de Macondo que parece mejor narrado por Marqués, que, por cualquier otro periodista o historiador, los mojigatos, pero muy avispados políticos pretenden exportar de los mares que son suyos y también míos, animales que hacen parte del ecosistema, pero la cuestión no es que simplemente los van a cazar, en el caso de los tiburones los van a mutilar estando vivos, para que sus benditas aletas sean la nueva felicidad de los chinos.
Para colmo la cuota no es baja, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en la resolución 350 de 2019, propone que la caza de estos animales sea en toneladas, no kilos o libras, toneladas de animales o de sus partes. Pareciera que para este gobierno es más fácil acabar con un ecosistema que traer propuestas para protegerlo.

Solo en el Pacífico colombiano se esconden ecosistemas únicos en el mundo que son la envidia de investigadores que esperan años haciendo fila y pidiendo permisos para poder llegar a conocerlos. ¿Por qué no se fijan en los estudios, las investigaciones y le dan un poquito de apoyo a la ciencia en este país, que bien olvidada la tienen y ponen sus ojos en explotar el potencial biológico de otra forma que enriquezca a todos?
Qué escándalo legalizar la marihuana para personas que realmente la necesitan, pero que es fácil es querer despedazar el mar cuando el planeta más nos necesita solo por fines económicos, pensando en el bienestar de unos pocos y afectando no solo a la población colombiana, sino al resto del planeta atacando su fauna.
Por: Alejandra Ñañez
Comentários